La OTAN y Yugoslavia


Las guerras en Yugoslavia durante la década de 1990 sirvieron como justificación para la existencia continuada de la OTAN en el mundo, y para ampliar los intereses imperiales estadounidenses en Europa Oriental.
El Banco Mundial y el FMI prepararon el escenario para la desestabilización de Yugoslavia. Después de que el longevo dictador de Yugoslavia, Josip Tito, muriera en 1980, se desarrolló una crisis de liderazgo. En 1982, funcionarios de política exterior estadounidense prepararon un conjunto préstamos del FMI y el Banco Mundial, en el marco de los recién creados Programas de Ajuste Estructural (PAE), para manejar la crisis de los $ 20 billones de deuda norteamericana. El efecto de los préstamos, en el marco del PAE, fue que “causaron estragos económicos y políticos… La crisis económica amenazó la estabilidad política… así como también amenazaron con agravar las tensiones étnicas.” [2]
En 1989, Slobodan Milosevic se convirtió en presidente de Serbia, la más grande y poderosa de todas las repúblicas yugoslavas. También en 1989, el primer ministro de Yugoslavia, viajó a los Estados Unidos para reunirse con el presidente George H.W. Bush, a fin de negociar un nuevo paquete de ayuda financiera. En 1990, comenzaron los programas del Banco Mundial y el FMI, y los gastos del Estado yugoslavo se fueron hacia la amortización de la deuda. Como resultado, los programas sociales fueron desmantelados, la moneda fue devaluada, los salarios congelados, y los precios subieron. Las “reformas impulsaron tendencias secesionistas que se alimentaban de los factores económicos, así como de las divisiones étnicas, garantizando prácticamente la secesión de facto de la República”, que condujo a la secesión de Croacia y Eslovenia en 1991 [3].
En 1990, la comunidad de inteligencia de EEUU publicó un Estimado Nacional de Inteligencia (NIE), prediciendo que Yugoslavia se desmembraría, estallaría en una guerra civil, y el informe echa la culpa al presidente serbio Milosevic por la desestabilización que vendría. [4]
En 1991, estalló el conflicto entre Yugoslavia y Croacia, cuando esta última declaró su independencia. Un alto el fuego fue alcanzado en 1992. Sin embargo, los croatas siguieron con pequeñas ofensivas militares hasta 1995, así como también participando en la guerra en Bosnia. En 1995, se llevó a cabo la Operación Storm liderada por Croacia para tratar de recuperar la región de Krajina. Un general croata fue recientemente sometido a juicio en La Haya por crímenes de guerra en esta batalla, que fue clave para expulsar a los serbios de Croacia y “consolidar la independencia de Croacia.” Estados Unidos apoyó la operación y la CIA suministró activamente inteligencia a las fuerzas croatas, empujando al desplazamiento de entre 150.000 y 200.000 serbios, en gran parte a través de medios como el asesinato, saqueo, quema de aldeas y limpieza étnica. [5] El ejército croata fue entrenado por asesores de EEUU, y el general bajo juicio fue incluso personalmente apoyado por la CIA. [6]
La Administración Clinton le dio “luz verde” a Irán para armar a los musulmanes bosnios y “a partir de 1992 hasta enero de 1996, existió un flujo de armas y consejeros iraníes en Bosnia.” Además, “Irán y otros estados musulmanes, contribuyeron a entregar combatientes mujaidines a Bosnia para luchar junto a los musulmanes contra los serbios, ‘guerreros santos’ de Afganistán, Chechenia, Yemen y Argelia, algunos de ellos con supuestos vínculos a campos de entrenamiento de Osama bin Laden en Afganistán”.
Se trataba de que “la intervención occidental en los Balcanes exacerbara las tensiones y ayudara a mantener las hostilidades. Al reconocer las reivindicaciones de las repúblicas y grupos separatistas en 1990/1991, las élites occidentales – norteamericanas, británicas, francesas y alemanas – socavó las estructuras de gobierno en Yugoslavia, aumentó la inseguridad, inflamó los conflictos y acrecentó las tensiones étnicas. Y ofreciendo apoyo logístico a las diversas facciones durante la guerra, la intervención occidental en el conflicto se mantuvo durante la década de 1990. La elección de Clinton de los musulmanes bosnios como una causa para defender en el escenario internacional, y las exigencias de su administración para que la ONU levantara el embargo de armas para que los musulmanes y los croatas pudieran armarse contra los serbios, deben considerarse bajo este contexto.” [7]
Durante la guerra en Bosnia, “existía un gran conducto secreto de contrabando de armas a través de Croacia. Fue organizado por las agencias clandestinas de los Estados Unidos, Turquía e Irán, junto con una serie de grupos radicales islamistas, incluyendo a los mujaidines afganos y a los pro-iranís de Hezbolá.” Además, “los servicios secretos de Ucrania, Grecia e Israel estaban ocupados armando a los serbios de Bosnia.” [8] La Agencia de Inteligencia de Alemania, el BND, también corrió con envíos de armas a los musulmanes de Bosnia y Croacia para luchar contra los serbios. [9]
Los Estados Unidos influyeron en la guerra regional de diversas maneras. Como informó The Observer en 1995, una faceta importante de su participación era a través del “Military Professional Resources Inc (MPRI), empresa privada con sede en Virginia de generales retirados y funcionarios de inteligencia. La embajada estadounidense en Zagreb, admitió que el MPRI entrenó a los croatas, con licencia del gobierno de Estados Unidos.” Además, los holandeses “estaban convencidos de que fuerzas especiales de Estados Unidos participaron en la capacitación del ejército de Bosnia y el ejército de los croatas de Bosnia (HVO).” [10]
Ya en 1988, el líder de Croacia se reunió con el canciller alemán, Helmut Kohl para crear “una política conjunta para quebrar a Yugoslavia”, y llevar Eslovenia y Croacia hacia la “zona económica de Alemania.” Entonces, oficiales del ejército de Estados Unidos fueron enviados a Croacia, Bosnia, Albania y Macedonia, como “asesores” y llevaron a las Fuerzas Especiales de Estados Unidos para ayudar. [11] Durante los nueve meses de alto el fuego en la guerra en Bosnia-Herzegovina, seis generales de Estados Unidos se reunieron con líderes del ejército de Bosnia para planificar la ofensiva de Bosnia que rompió el alto el fuego [12].
En 1996, la mafia albanesa, en colaboración con el Ejército de Liberación de Kosovo (ELK), una organización guerrillera militante, tomó el control de las enormes rutas de tráfico de heroína de los Balcanes. El ELK estuvo vinculado a ex combatientes muyahidin afganos de Afganistán, incluido Osama bin Laden [13].
En 1997, el ELK comenzó a luchar contra las fuerzas serbias, [14] y en 1998, el Departamento de Estado de Estados Unidos eliminó al ELK de su lista de organizaciones terroristas. [15] Antes y después de 1998, el ELK fue receptor de armas, capacitación y apoyo de los Estados Unidos y la OTAN, y la Secretaria de Estado de Clinton, Madeleine Albright, tenía una relación política estrecha con el líder del ELK, Hashim Thaci, [16].
Tanto la CIA como la inteligencia alemana, el BND, apoyaron a los terroristas del ELK en Yugoslavia antes y después de los bombardeos de la OTAN a Yugoslavia en 1999. El BND tenía contactos con el ELK desde principios de 1990, el mismo período en que el ELK fue estableciendo sus contactos con Al-Qaeda. [17] Miembros del ELK fueron entrenados por Osama bin Laden en campos de entrenamiento en Afganistán. Incluso las Naciones Unidas declararon que gran parte de la violencia que se produjo provenía de miembros del ELK, “especialmente los aliados de Hashim Thaci.” [18]
El bombardeo de la OTAN en marzo de 1999 en Kosovo se justificó con el pretexto de poner fin a la opresión hacia los albaneses de Kosovo por parte de Serbia, lo que fuera denominado como genocidio. La Administración Clinton afirmó que al menos 100.000 albaneses de Kosovo fueron desaparecidos y “pudieron haber sido asesinados” por los serbios. Bill Clinton personalmente comparó los acontecimientos de Kosovo con el Holocausto. El Departamento de Estado de Estados Unidos declaró que hasta 500.000 albaneses habían perecido. Finalmente, la estimación oficial se redujo a 10.000, sin embargo, después de exhaustivas investigaciones, se reveló que la muerte de menos de 2.500 albaneses podía ser atribuida a los serbios. Durante la campaña de bombardeos de la OTAN, entre 400 y 1.500 civiles serbios fueron asesinados y los crímenes de guerra cometidos por la OTAN, incluyeron el bombardeo de una estación de televisión y un hospital serbio [19].
En 2000, el Departamento de Estado de Estados Unidos en cooperación con el American Enterprise Institute, AEI, celebró una conferencia sobre la integración euroatlántica en Eslovaquia. Entre los participantes había muchos jefes de Estado, funcionarios de Asuntos Exteriores y embajadores de varios países europeos, así como también funcionarios de las Naciones Unidas y la OTAN. [20] Una carta de correspondencia entre un político alemán presente en la reunión y el Canciller alemán, reveló la verdadera naturaleza de la campaña de la OTAN en Kosovo. La conferencia exigía una rápida declaración de independencia de Kosovo, y que la guerra en Yugoslavia fuese emprendida con el fin de ampliar a OTAN, que Serbia fuese excluida permanentemente del desarrollo europeo para justificar una presencia militar de Estados Unidos en la región, y en última instancia, la expansión fue diseñada para contener a Rusia [21].
De gran importancia fue que “la guerra creó una razón de ser de para la existencia de la OTAN en una era post-Guerra Fría, ya que trató desesperadamente de justificar su existencia y deseo de expansión”. Además, “Los rusos asumieron que la OTAN se disolvería al final de la Guerra Fría. En cambio, la OTAN no sólo se amplió, sino que fue a la guerra en un conflicto interno de un país eslavo de Europa Oriental.” Esto fue visto como una gran amenaza. Por lo tanto, “gran parte de las tensas relaciones entre los Estados Unidos y Rusia durante la última década se remontan a la guerra de 1999 contra Yugoslavia.” [22]

Fuente:

http://decepcionobama.blogspot.com/2009_10_01_archive.html

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